Los seres vivos son los únicos sistemas abiertos contraentrópicos naturales que conocemos. Han desarrollado, de alguna forma, la capacidad de autoregenerarse, manteniendo un nivel óptimo de relación cuantitativa entre los elementos que lo componen y la cantidad de energía que pasa a través de ellos. Es muy normal que los seres vivos se sirvan de sistemas abiertos para conseguir sus fines. Por ejemplo, muchas especies de aves aprovechan las corrientes de aire caliente para elevarse y encontrar alimento facilmente o simplemente volar más lejos. De forma más lúdica, un surfista aprovecha el movimiento entrópico de la ola para desplazarse sin esfuerzo. Hay sistemas contraentrópicos que son virtuales, es decir, no tienen más soporte físico que las ideas que lo mantienen funcionando: Por ejemplo, una empresa, una familia, un partido político, la Bolsa, el Estado, etc.
En los sistemas contraentrópicos (relacionados directa o indirectamente con la Vida), la auto-regeneración y la tendencia a permanecer en el tiempo se efectúan por homeostasis. |